domingo, 6 de febrero de 2011

REQUIEM A UN BUEN SOLDADO: Homenaje a Víctor Honma Saito


Escrito por Pablo Correa


A razón de las justas electorales en el Perú, recordando como si fuera ayer, pero pasado más de 20 años en que nos conocimos, varios detalles afloran en mente, como una gran película de la mejor calidad que me puedo imaginar, los pensamientos se hacen tan frescos que me impulsan a poner esta breve crónica de la enseñanza y elevada virtud de amistad y aprecio, que siempre puso de relieve el gran amigo Víctor.

Fue pasado el medio año de 1989 cuando nos conocimos, siempre recordamos juntos la chicharronería de la hermana de Alberto Fujimori, porque fue en ese coloquio fraterno donde se iba definiendo la participación en la política peruana, con tremenda dosis de calor humano, sin mezquindades por figurar primero, por el contrario con la única dosis de patriotismo como para cambiar nuestro querido país.

Honma enseñaba en la histórica y emblemática Universidad Mayor de San Marcos, un físico que tenía estudios en Brasil y los Estados Unidos de Norteamérica, donde justamente nacería su primera hija Mary, y que sería el vehículo para tomar posteriormente la residencia y finalmente la ciudadanía en ese país.

En realidad los detalles de campaña, relaciones personales, ambiciones personalistas y otras tantas cosas, no son el motivo de la presente. Es más bien, recordar a maestro, amigo y hermano, donde vale la pena centrar nuestro principal objetivo. Porque pasados todos estos años y las tantas cosas que quisiera resaltar, no nos dan el tiempo para rencores o resentimientos. Este caballero de mayúsculas me enseño muchas verdades del buen trato, con el carácter afable, sentido por la vida, servicio como emblema, toda una práctica de valores y aprecio al prójimo, son la mejor lección que nos ha dejado.

Me parece oportuno señalar algunas experiencias en el camino a gobierno, para contrastar con el respeto que todos nos merecemos, que mientras conocer a Alberto Fujimori fue una pésima experiencia, por el contrario, aprender de Víctor Honma era un diálogo de los más enriquecedores. Por último ni puede ver, el verdadero grado académico del que fue presidente por 10 años y ha terminado en prisión, saber de el maestro de física, identificarme como su amigo, haber tenido largas charlas sobre la experiencia integral del cristiano, me han dejado la más alentadora lección.

Alberto lo cambio por Andres Reggiardo en el cargo de Secretario General del movimiento Cambio 90, eso para mi fue sin duda la primera señal de estar ante un enfermizo egocéntrico con rasgos de dictador. Para ser ambos descendientes de japonés, las diferencias eran abismales. Como la pintura de Miguel Angel, con Platón y Aristóteles, uno mirando hacía arriba y el otro mirando solo las cosas de abajo. Con esas ambiciones que siempre terminan mal, estoy seguro que mientras Víctor me dio muestra de toda su fe, disfruta hoy de la gloria de nuestro Señor, no me queda la menor duda que quién paga condena en prisión, tiene la última oportunidad para un real arrepentimiento.

Cuando dicen que el señor que purga condena, fue el mejor presidente del Perú, haremos justo honor al gran soldado ahora ya muerto, pero con honra, decir todo lo que por largas horas conversamos. Una de esas cosas de fondo, que analizamos más de una vez, fue sobre la pregunta de: ¿quién derroto al terrorismo? La respuesta de mejor contenido, no fue una persona, más bien fue un interés. Gran parte de los levantados en arma, tenía el control casi total del narcotráfico, motín que ya tenía en su mira el socio asesor del ex presidente dictador. Si no hubiera tenido a Montesinos, realmente no duraba ni un año en el poder. Queda demostrado que al mover los terrorista, la dupla en el poder asumía el control del narcotráfico, hecho que hasta la fecha se mantiene, porque es uno de los pilares de la economía en el país. Por supuesto, un tema por discutir ampliamente.

Mi apreciado amigo Víctor fue un gran hombre, luchador a pesar de la fuerte enfermedad que lo llevo a la muerte, un trabajador incansable, enseño hasta casi los últimos días de su vida. Justamente ahora que nuevamente se presenta Alejandro Toledo, me hace recordar que después de la contienda electoral, donde no dudo que le hicieron el gran fraude al embajador Javier Perez de Cuellar, otro ilustre peruano. Era el año 95 y salimos juntos en un vuelo hacia Denver, Colorado. Platicamos con Alejandro, que también había participado, algunas coincidencias por los problemas del Perú y sus soluciones. Anhelos y sueños, que con el correr de los años, llevo a la presidencia al señor Toledo.

Víctor no pudo regresar tan a menudo al Perú, como si tuve el privilegio de hacerlo, seguíamos muy de cerca todos los acontecimientos desde la distancia, compartíamos con muchos peruanos, en cada visita, notábamos el deterioro moral por donde circulaban los gobernantes en nuestra dolida Patria. Sin embargo la esperanza siempre estuvo allí, no podía durar más de lo que se podía resistir.

Toda su vida fue un aliento permanente, que fue el impulso para volver en el 99 y ser parte de un frente opositor, justamente luego de tener largas conversaciones con Alejandro, no pudimos arribar a un proyecto juntos, con un grupo de evangélicos tomamos la decisión de participar con Alberto Andrade. Nunca deje de sentir el aliento y el sano consejo de Víctor. Por eso, mi deuda será por siempre.

Como dice el apóstol Pablo en la epístola a los Romanos: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Nada puede estar fuera del control del soberano Dios, a quién nos debemos y en quién confiamos. Claro que es una enorme lección de vida, en las cosas espirituales, sentí un discípulo de lujo, porque le hable de la vida eterna, le enseñe los rudimentos de la vida cristiana, iniciamos una congregación con su presencia y cuando manifestó tanto deseo por el bautismo por inmersión, dado el grado tan avanzado de su enfisema pulmonar, no era oportuno probar las aguas del bautismo. No dudando en ningún momento de su fe y consagrada vida cristiana.

En la liturgia católica, el réquiem es la oración y cántico por el descanso de un difunto. Para mí se convierte en el más sincero homenaje a un gran hombre, luchador social, que con el más elevado sentido de servicio, siempre sentía un dolor profundo por la obstinada forma de gobernar que tuvo Alberto. Y que representa una gran advertencia por los mismos apetitos que muestra su hija, negando todo lo malo que un dictador puede hacer para conservar el poder, desde mantener al socio asesor y tristemente querer ocultar la característica genética que no dudamos observar.

La vergüenza que siempre mostró, por el asunto de la descendencia, el hecho de tener un origen japonés, nunca significo que todos tenían que ser iguales, en las mejores familias se presentan gran desordenes. Pero cabe resaltar que los hombres que trascienden no son los que ostentan el poder, los que dejan huellas son los que labran en piedra con el ejemplo, aun siendo silencioso, sus hechos estimulan la vida en esta tierra.

El ahora interno de la Diroe, puede decir muchas cosas, hasta que lo permita su lengua, pero siendo un cobarde para depender de un socio asesor mafioso, el daño que le ha hecho al país se verá en futuras generaciones, los principios y valores, se traducen en las raíces de sus motivaciones. Ir contra las buenas costumbres, es más que pensar en que los fines justifican los medios. Todos los que usaron por esa década, son de mala procedencia. Jamás el buen árbol dará malos frutos, la promesa de estar sujetos junto a corrientes de aguas para dar fruto en su tiempo, es un principio divino.

Alberto es la antítesis de ser un caballero como Víctor, su vida ejemplar, no le deja ningún pergamino al que tuvo la oportunidad de ser ejemplo al mundo, gobernar por diez largos años y terminar en una prisión, aunque sea de lujo, solamente le falta el uniforme que entre él y su socio confeccionaron para el depredador Abimael.

Si nadie pregunta por todo el dinero de la privatización que hicieron ese dúo del poder terreno, el tiempo lo pondrá en los libros de historia. La respuesta que se merece el mundo: ¿cómo llegamos a ser primeros cultivadores de coca? Y otras interrogantes más alrededor de esa lacra global que son las drogas, muchas tienen su pista en los largos años de gobierno que la dupla mantuvo.

Solamente mantendré en mis recuerdos mientras viva, esos profundos análisis de nuestro querido amigo Víctor. Sobre la persona de Alberto, sin resentimiento, con tanto tino, siempre una explicación a todas sus malas actitudes, es más se adelantaba a saber por donde seguirían haciendo de las suyas. Pero no hay mal que por bien no venga, su limpia conciencia era de un nivel superior, ese gran hombre fue un ejemplo de vida. Para su esposa e hijas, mis profundas palabras de reconocimiento.

Ojala que las nuevas generaciones puedan tener la oportunidad de conocer más de este hombre, uno de los filósofos de la política peruana, quién le dio la hoja de ruta a ese partido que se formo bajo el nombre de Cambio 90. No son los años de gobierno, con virtudes y defectos, son las personas que le imprimieron la mística, el sentido profundo de servir a nuestra gente, visualizando un nuevo país, las que finalmente se sobrepondrán a esta real etapa de vida republicana.

Las riquezas que se explotan hoy, no son eternas, especialmente los minerales, Víctor solía decirme, que la investigación va acompañada de la planificación. No por gusto la historia bíblica nos habla de las vacas gordas y flacas. Se queman etapas y las generaciones no siempre disfrutan de lo mismo. Estamos ante el gran desafío para que recordando hombres de valía, meditemos bien en nuestros caminos y caminemos en paz. Pero no hay paz para el impío, no puede haber pan sin libertad. Que la justicia corra como impetuoso arroyo, como hubiera querido Víctor Honma Saito.

A tres años de su muerte de tan ilustre varón de Dios.