martes, 1 de mayo de 2012

Reforma laboral y dignidad

Tomado de Cristianismo Protestante
Desde España
Alfredo Abad (Secretario 1º de la Comisión Permanente de la Iglesia Evangélica Española, teólogo y pastor).


Coincido con el momento de reforma laboral que estamos viviendo con una lectura de un documento de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Consejo Mundial de Iglesias y Justicia y Paz sobre “trabajo decente”. El documento de la oficina de la OIT se titula: “Convergencias: el trabajo decente y la justicia social en las tradiciones religiosas” y analiza los valores de la OIT y de lo que se debe considerar un trabajo decente a la luz de las opiniones vertidas por las tradiciones religiosas islámica, judía, budista, católica y protestante.

La idea de trabajo decente no tiene que ver con una cuestión moral, quizás fuese más adecuada la traducción un trabajo digno, sin embargo tanto los sindicatos en nuestro país como en su organización internacional han preferido hablar del término “decente” para señalar la degradación que las relaciones laborales sufren en el mundo. Para la OIT es todo un programa que tiene que ver con la búsqueda de una globalización más equitativa basada en valores y objetivos que mejoren las condiciones laborales y de mercado.

Esta coincidencia me permite disfrutar del resultado de años de trabajo conjunto de estas instituciones, y sentirme alarmado, porque con el Evangelio en la mano solo puedo coincidir con el propósito de que dada la importancia del trabajo en la vida de las personas, es un derecho que todos los seres humanos, y en particular los jóvenes, tengan como elemento fundamental en su vida la dignidad la seguridad y la aspiración a un futuro mejor.

Durante años los trabajos de la OIT han mirado las condiciones laborales de los migrantes, hoy con esta reforma laboral, calificada de injusta e innecesaria, nos encontramos con que los principales elementos de valor del programa de trabajo decente de la OIT están siendo arrasados en las sociedades occidentales, particularmente de los países del sur de Europa. Los cuatro pilares del citado programa son: la creación de puestos de trabajo, el mantenimiento y el apoyo de los derechos en el trabajo, el velar por la protección social y la seguridad para todos y la construcción del diálogo social, y como objetivo transversal la igualdad de género. No es una cuestión de flexibilidad sino de valores fundamentales en la defensa de la dignidad de las personas.

Recomiendo su lectura, es un documento accesible que pone en evidencia la contribución de las tradiciones religiosas a dignificar las relaciones laborales para todas las personas, no todo vale en nombre de la sacrosanta crisis y hay también otros valores sagrados que tienen que ver con la defensa de los más débiles y no quedar en desamparo con el único criterio del beneficio y de los resultados; en particular tras décadas de logros en el ámbito social, también inspiradas en el origen de los sindicatos por un compromiso del Evangelio con la realidad social desgarradora que sufría la Inglaterra de la revolución industrial, ver la historia de las iglesias metodistas al respecto.
Algo no es decente en la actual reforma laboral y es causa del Evangelio denunciarlo.
Alfredo Abad. Febrero 2012
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(1) http://www.ilo.org/public/english/bureau/pardev/download/relations/ilo_convergences_sp.pdf