martes, 3 de marzo de 2009

ARGENTINA: Los evangélicos, la política y la igualdad de cultos. (I)

De Agencia de Prensa Ecumenica
Los evangélicos, la política y la igualdad de cultos. (I)

Reportaje al sociólogo de la religión Hilario Wynarczyk

La creciente importancia de la participación de las iglesias evangélicas en la sociedad y en especial su participación política es objeto de análisis desde distintas ópticas. Sobre ese particular el fue entrevistado por Ricardo Docampo. La primera parte de ese reportaje, "Los evangélicos, la política y la igualdad de cultos", se presenta en esta edición. (*).

Ricardo Docampo: Es usual hablar del problema de los evangélicos y la política, sobre todo en relación con una supuesta renuencia a participar en la política. El sociólogo francés Christian Lalive D'Epinay la había llamado "huelga social". ¿Cuál es su opinión al respecto?

Hilario Wynarczyk :Creo que primero tenemos que hablar de un panorama, y después, de la inserción dentro de ese panorama, inserción como una forma de creación y ampliación de la ciudadanía. Hablemos entonces primero del panorama. En la Argentina tenemos un sistema constitucional republicano, basado en la alternancia en el poder, la elección de los funcionarios mediante el voto, la división de los poderes y los controles sobre los poderes del Estado. Pero también es cierto que la cultura política de los argentinos, no es completamente republicana. A comienzos del 82 los argentinos fueron reprimidos por un gobierno militar en el mes de marzo; y el 2 de abril se entusiasmaron con una aventura bélica en las islas Malvinas, que resultó desastrosa en vidas humanas y recursos económicos. Poco después, gritaban en la Plaza de Mayo "que se vayan los militares". Tenemos fuertes rasgos autoritarios en nuestras conductas cívicas, y también populistas. Por otra parte, en nuestra cultura se encuentran activas tendencias a evitar el cumplimiento de las normas, lo cual contribuye a que el sistema no funcione bien. Se trata de un círculo vicioso porque la falta de premios y castigos trabaja en definitiva como un dispositivo pedagógico para aprender a no cumplir las normas. Este dispositivo es una influencia ambiental que actúa sobre las personas desde que son muy jóvenes. Lo vemos con los jóvenes que matan personas con sus autos y huyen, o los ciclistas que circulan en contramano y por las veredas. Quizás el no cumplimiento de las normas es un mecanismo de supervivencia, pero ese sería tema para otro análisis.

En dicho panorama – o en cualquier escenario, pero en ese escenario particularmente – es importante que las personas se incorporen a la política, que reclamen derechos y lugares y que participen en forma responsable, no en forma de simulacros de participación gregaria. Es necesaria una participación decidida a través de los canales del sistema político, para aumentar la calidad institucional del país y para hacer que el Estado funcione cada vez mejor, que integre mejor los intereses de las personas y los colectivos y brinde respuestas a esos intereses.

En ese espacio de participación los evangélicos tienen mucho para hacer a partir de la tradición de administración de muchas de sus congregaciones mediante asambleas y comisiones y a partir de códigos éticos que emanan de sus creencias religiosas.

De hecho las congregaciones evangélicas, pese a que muchas veces se basan en una centralidad personalista de los pastores, son espacios de participación, que les ofrecen la posibilidad de ejercitar diversas prácticas, a personas que fuera de las congregaciones no tienen un papel social significativo: personas que solamente forman parte de sus ambientes de trabajo, donde posiblemente no pueden opinar mucho, y de sus familias. Pero no de otras organizaciones donde puedan dar opiniones y desempeñar diversos papeles en comisiones y equipos. Iglesias como Ondas de Amor y Paz, tan criticada, le dan a muchas personas la posibilidad de ejercer roles y adquirir entrenamientos, y la sensación de gozar de un estatus específico que emana de la función que cumplen, aunque sea como encargados de limpieza de un espacio. Otras iglesias con presencia mayor de públicos de clase media, les permiten a los integrantes llegar a ser tesoreros, secretarios, miembros de comisiones y redes.

R. ¿Pero cree que los evangélicos tendrían que involucrarse en la cosa pública desde la plataforma de partidos políticos propios, es decir, partidos evangélicos?

HW. No. La creación de partidos políticos confesionales es mala, por varios motivos. En primer término porque corre en contra de la laicidad del Estado, que es un hecho conveniente para el mejor funcionamiento de una democracia y un ideal de buena parte del campo evangélico. Como "laicidad" es una palabra que genera confusiones, mejor sería hablar solamente de separación de iglesia y Estado.

En segundo lugar, porque está probado que esos partidos, en escenarios como el de la Argentina, no funcionan. La Democracia Cristiana existió por varias décadas y tuvo algunos éxitos, pero finalmente una notable decadencia. Y los intentos de crear partidos políticos evangélicos entre los años 1990 y 2001 resultaron un fracaso. Estos partidos no tienen posibilidades de éxito donde existen partidos importantes que representan los intereses de clase y las tendencias culturales de la población, como el Partido Justicialista o la Unión Cívica Radical , y así siguiendo. Es decir, la gente encuentra sus vehículos políticos en los partidos existentes y a las iglesias no va a buscar partidos políticos. Los miembros de las congregaciones no votan de acuerdo con su religión, sino de acuerdo con determinantes sociográficas que se generan en la sociedad en la que interactúan, fuera de las congregaciones.

Y en tercer término, sucede que, los pastores y los líderes de las federaciones les impiden a los líderes de pretendidos partidos confesionales que vayan a buscar votos en las congregaciones. Están decididamente en contra de mezclar la política con la religión, y por otra parte, quieren mantener el control de las fronteras de sus congregaciones, no están dispuestos a la intrusión de liderazgos carismáticos que no sean los de la función exclusivamente pastoral.

Entonces, es mejor para los evangélicos, en mi opinión, participar simplemente como ciudadanos y nada más que como tales. Luego tienen que tomar sus decisiones a partir de su estoc de valores. Y estos valores pueden nutrirse de su condición de creyentes. Estos valores vienen en parte de las iglesias pero en parte de otros puntos de inclusión en la sociedad. Cada individuo responsable posee un estoc de valores que puede tener su origen en una formulación teológica, en una filosofía, en una herencia familiar y otros lugares de la cultura.

De ese modo los evangélicos pueden colaborar con el fortalecimiento de la democracia, con el fortalecimiento institucional del Estado y el sistema republicano, y a la vez pueden poner un plus en el mantenimiento de la separación entre la iglesia y el Estado.

Pero inclusive en esa hipótesis me parece incorrecto y hasta pretencioso que los evangélicos quieran entrar en la política para ser "sal y luz de la tierra", lo cual significa asumir que serán el cordón que unirá al país con Dios, una especie de fuerza mesiánica que no hace sino reforzar tendencias mesiánicas existentes en sectores de la política de nuestro país y en sectores que tienen una visión integrista de la religión, fuera del campo evangélico.

RD. En ciertas ocasiones surgen comentarios referentes al acercamiento de políticos o funcionarios a los líderes evangélicos para ofrecerles ayudas a cambio de admitir una influencia política y actuar de hecho como virtuales punteros. ¿Cuál es su comentario al respecto?

HW. Aparentemente existe una tendencia de parte del liderazgo evangélico en ciertos niveles y situaciones, a admitir intercambios prebendarios con el Estado. principalmente en los espacios institucionales de nivel municipal. En realidad existen anécdotas en tal sentido desde hace décadas, ya desde el primer gobierno de Perón. Cuando esto sucede en sectores populares los pastores tienden a convertirse en "punteros sustitutos" y lo hacen posiblemente sin darse cuenta de todas las implicancias, guiados por la buena voluntad.

Pero esto va a la inversa precisamente de una contribución al fortalecimiento de la institucionalidad del sistema político, pese a que puede significar un beneficio para las congregaciones que consiguen recursos para modestos programas sociales o de educación.

Estas conductas contribuyen a la cooptación de personas como una estrategia de maximización del poder por medio del empleo de recursos que realmente pertenecen a la sociedad y al Estado que la representa. En definitiva tienden a fortalecer mecanismos de concentración personalista del poder por encima de la institucionalidad.

De todos modos esto es inevitable en cualquier organización política, lo que puede cambiar es el grado que alcanzan estas prácticas. Lo importante es aminorar sus efectos negativos. El tema forma parte de la condición humana, y por momentos resulta inevitable dependiendo de la presión de las circunstancias.

RD. Usted ha sido testigo de las acciones de reclamo de igualdad religiosa por parte de los evangélicos y ha estudiado el problema, en la que constituye la tesis con la que obtuvo el doctorado en sociología. ¿Podría exponernos su perspectiva frente a la situación actual?

HW. En la Argentina hay libertad religiosa pero no hay igualdad religiosa, desde el punto de vista institucional. Todos conocemos el problema de las iglesias evangélicas que deben inscribirse para poder funcionar. Esto se funda en la Constitución, concretamente en el artículo 2. El reclamo de igualdad religiosa es un reclamo legitimo que le hace bien a los evangélicos si el Estado les reconoce sus derechos eclesiásticos en pie de igualdad, y le hace un bien a la sociedad argentina en su totalidad en la medida en que la institucionalidad se refuerza, porque de ese modo las iglesias evangélicas no necesitan hacer malabares para inscribirse mediante registros de culto ajenos o "ficheros de culto prestados" y otros mecanismos. Los católicos, en mi opinión también serían fortalecidos. De hecho los líderes eclesiásticos católicos han probado que en un contexto democrático pueden funcionar bien como líderes éticos y han contribuido al fortalecimiento de la institucionalidad del país en determinadas situaciones. De modo que no veo cuán grave pueda ser el tema de la igualdad de culto, salvo para personas con ideología integrista, y en cambio traería muchos beneficios.

RD. ¿Cómo ve la situación del campo evangélico dentro de la totalidad del campo religioso de la Argentina desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo?

HW. El campo evangélico actualmente puede estar en el orden del 9 ó 10 al 13 % de la población del país. Pero estas cifras varían mucho con los contextos. En sectores urbanos de clase media y media alta posiblemente los evangélicos no alcanzan el 5 % pero en sectores urbanos populares pueden alcanzar y tal vez superar el 20 %. Mientras tanto ha disminuido la cantidad de personas que se declaran a sí mismas católicas, pero en cualquier variante es posible que estén en el orden del 65 ó 70 % de la población. Por otra parte, los evangélicos son en su mayoría practicantes, si entendemos por practicantes "que van al culto", y en el ámbito católico es posible que los practicantes, los que van a misa se encuentren por debajo del 10 %, tal vez en el orden del 5%. En conclusión, desde este ángulo, los evangélicos son una masa demográfica muy significativa.

El peso cuantitativo no se debe exclusivamente a una suerte de avalancha evangélica sino al hecho de que la sociedad argentina se ha permitido ser más heterogénea. Pero de cualquier manera el campo católico tiene una importancia dominante, y la seguirá teniendo, principalmente por su capacidad de movilización de recursos en varios sistemas de la sociedad, educativo, político y hasta empresarial. Pensemos en que la Iglesia Católica en la Argentina tiene, de acuerdo con estas informaciones de la agencia AICA que aquí le muestro (se trata de un informe del año 2007), una cantidad de 7 universidades, 2.543 colegios, que van del rango de colegios parroquiales baratos a colegios de élite, 455 publicaciones periódicas y 122 emisoras, y su propia agencia informativa AICA.

Además posee una industria cultural con 42 editoriales y 142 librerías. En el área de servicios a la comunidad observe que cuenta con 137 centros asistenciales, 25 centros de salud, 37 organizaciones de asistencia de enfermos en situaciones de riesgo y 53 de ayuda y servicio comunitario. Caritas básicamente, es una gran ONG.

De hecho, la sola presencia en el campo educativo, con independencia de las orientaciones teológicas e ideológicas, es algo muy importante y positivo para una nación en la cual las prestaciones del Estado necesitan ser complementadas. Algunas facultades católicas tienen filiales y sistemas de extensión que permiten estudiar a personas que se encuentran en ciudades menores donde no disponen de universidades o la gente necesita otras ofertas.

Por otra parte muchos abogados que se consideran católicos creyentes y practicantes desempeñan papeles en la justicia. Y así hay otros ejemplos. En fin, esta es una masa de recursos demográficos, materiales e institucionales muy importante, a la cual se le suma una notable experiencia en materia de gestión. Tome en cuenta un indicador muy simple, cada vez que hay algún problema estructural muy serio en la sociedad argentina, los líderes de la iglesia católica emiten opiniones, y ocupan las primeras planas de los diarios.

Los evangélicos están muy lejos de eso pero tienen un notable espacio para crecer también en el desarrollo de recursos institucionales paralelos a la actividad religiosa, en las áreas de educación y asistencia comunitaria, en materia de salud, niñez y familia, mayores carenciados y temas similares. En realidad ya cuentan con colegios secundarios muy prestigiosos desde hace décadas y actualmente una universidad en la ciudad de Rosario conducida por los metodistas. Los adventistas, que suelen ser algo periféricos al campo evangélico institucionalizado alrededor de las federaciones de iglesias, tienen una universidad de excelencia en la provincia de Entre Ríos.

RD. ¿Cómo ve entonces la intención de crear una nueva universidad evangélica? Desde la década del 90 existe un proyecto promovido por los hermanos libres pero ahora hay otro, promovido desde un sector de los pentecostales con el apoyo de otras iglesias.

HW. La actividad de los evangélicos en emprendimientos educativos puede ser exitosa porque en el campo evangélico hay personas con notable capacidad de gestión de emprendimientos y otro tanto para conseguir recursos económicos que son imprescindibles. Los datos técnicos indican que los gastos de las universidades privadas se financias con las matrículas estudiantiles en un 30 a 40 % aproximadamente, de modo que es imprescindible saber hacer búsqueda de fondos.

Pero me parece, en mi modesta opinión, que es fundamental resistirse a la tentación de establecer algún tipo de hegemonía teológica sobre la actividad científica y técnica en las universidades. La teología puede brindar valores para la práctica científica, para evitar inclusive algunas actividades que pueden ser consideradas dañinas para el género humano o para el medio ambiente.

Pero las disciplinas de la ciencia y la tecnología, deben funcionar en forma autónoma y de acuerdo con sus propias reglas de juego técnicas, incluso en los rubros de las ciencias sociales y de la administración. De lo contrario la actividad pedagógica va a ser de escaso nivel, los programas no van a atraer estudiantes, a causa del desprestigio, y los que se reciban sufrirán dificultades tal vez para insertarse en el mercado laboral, y de hecho habrán sido estafado, en tal caso.

Me parece que aquí, como es importante una separación entre la religión y el Estado, es importante una independencia entre la religión y la ciencia. La ciencia en definitiva no genera valores. El científico adquiere valores de otros dominios, ideológicos, filosóficos, religiosos. Solamente queda establecida como común denominador de la actividad científica la sujeción a las reglas de la lógica y la contrastación empírica de los datos. Estos son valores cruciales que emanan de la ciencia.

Creo que lo mismo sucede con el Estado. Si bien la estructura está montada sobre un sistema que incluye un consenso mínimo alrededor de valores establecidos en la Constitución republicana, tales como la división de poderes y el respeto de determinados derechos básicos, existe un amplio espacio de valores que los actores no adquieren del Estado sino de sus trasfondos ideológicos, filosóficos, religiosos y llevan al plano de la política.

Ese es el punto de inserción de los trasfondos éticos de los actores en diferentes ámbitos públicos. Por supuesto, existen otros casos, de quienes desean cambiar la forma del Estado de un modo radical, quieren un Estado teocrático, o un estado propietario de los medios de producción, inclusive un estado ateo, y otras variantes, pero éste es otro problema, y de cualquier forma sus valores provienen de trasfondos ideológicos, filosóficos o religiosos.+ (PE)

(*) Ricardo Docampo es abogado civilista, especializado además en temas de derecho eclesiástico. Editor del periódico digital Argentina Evangélica y dirigente comunitario de la iglesia de los Hermanos Libres. Hilario Wynarczyk es doctor en Sociología. Integrante de RELEP, Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales, y ACSRMS, Asociación de Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur. Tanto Docampo como Wynarczyk, socios fundadores del CALIR, Consejo Argentino para la Libertad Religiosa , integran su Consejo Directivo. Previamente pertenecieron al consejo de asesores de la Secretaría de Culto de la Cancillería entre 1999-2001.

Nota: Acerca de los intentos de creación de partidos políticos evangélicos en la Argentina, existe un estudio de Hilario Wynarczyk titulado "Partidos políticos evangélicos conservadores bíblicos en la Argentina. Formación y ocaso 1991- 2001" , publicado en idioma español por la revista CIVITAS de la Pontificia Universidade Católica do Rio Grande do Sul. Para acceder al texto en

www.calir.org.ar/docs/WynarczykCivitas-2007-55.pdf

También en www.revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/civitas/article/view/54

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