domingo, 22 de febrero de 2009

EEUU: Arrestan a indocumentado en una iglesia en Dallas, Texas



DALLAS, Texas - El abogado de un indocumentado que fue arrestado en una iglesia del sureste de Texas dijo el jueves que entablará una demanda contra el agente que detuvo a su cliente.

Reconocido por un agente

José Juan Hernández fue arrestado a la salida de una iglesia de Houston el año pasado tras haber sido reconocido por un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas, quien lo había detenido en una ocasión previa.

Hernández, de 31 años, que había sido convicto por drogas y deportado en tres ocasiones, ahora está en prisión a la espera de sentencia por el delito federal de regresar al país tras ser deportado.

"Me ha pedido que presente una demanda", indicó el abogado de Hernández, Rick Soliz. "La presentaré después de la sentencia del caso penal. No queremos sanciones que emanen de la demanda, pero eso no impedirá que procedamos", agregó.
Los agentes de inmigración por lo general se abstienen de hacer arrestos dentro de iglesias o escuelas. En el caso de la indocumentada mexicana Elvira Arellano los agentes esperaron por un año después que ella se refugió en una iglesia con su hijo nacido en Estados Unidos.

La agencia tiene normas que rigen esos arrestos, pero Greg Palmore, portavoz de inmigración en Houston, no brindó esos detalles.

"En general, se entiende que se presenten situaciones en que se requiera hacer arrestos en lugares difíciles", afirmó Palmore. "Tomamos en consideración varios factores", agregó.

El caso de Hernández se trató de un encuentro fortuito. El hombre por lo general asiste a una iglesia Asamblea de Dios en el vecino pueblo de Conroe, pero visitaba una en Montgomery cuando fue reconocido por el agente un domingo de octubre. El caso fue publicado inicialmente en el diario The Houston Chronicle.

Antes del inicio del servicio, el agente habló con Hernández en el vestíbulo y lo arrestó, dijo Palmore.

Hernández fue deportado a México en el 2000, 2001 y en el 2004. Las autoridades dijeron que pertenecía a la pandilla Varrio Northside y fue convicto de intento de adquirir drogas y otros dos delitos menores, uno por conducir embriagado y otro por conducir con la licencia suspendida.

En su más reciente arresto, Hernández se declaró culpable de regresar a Estados Unidos tras haber sido deportado. Podría ser condenado a 20 años de prisión cuando sea sentenciado en abril.