martes, 19 de enero de 2010

[aequus] Vargas Llosa: “El triunfo de Piñera va a ser un hito en América Latina”

 

(Fuente: El Mercurio)

Mario Vargas Llosa tiene reservada -para él y su esposa Patricia- una habitación ubicada al final de uno de los pasillos de la casa de Sebastián Piñera.

Su dormitorio está en el primer piso y da a una pequeña terraza. Ahí se detiene un momento el escritor e intelectual peruano de 73 años para quitarse la chaqueta -manteniendo siempre su indefectible corbata- antes de salir a los patios.
En el lugar aún no están ni Piñera ni Cecilia Morel. Tampoco sus hijos. Todo está en silencio. Así que extrañamente Vargas Llosa está de "dueño de casa".
El candidato no sólo lo invitó a Chile al seminario "Conversaciones sobre libertad y futuro", sino también a alojar en su casa del barrio San Damián, en Las Condes. Mario -como lo llama con soltura Piñera- se queda seis días. Desde el jueves hasta el próximo martes.
Es viernes al mediodía. La noche anterior participó de una masiva cena en la que él fue, aunque lo niegue, el centro de atención. Ahora acaba de volver del seminario en la Biblioteca Nacional. En el escenario estuvo junto a Piñera, al novelista Roberto Ampuero y a sus amigos, el escritor Jorge Edwards y el economista David Gallagher.
De ambos habla con admiración y cariño sentado en la terraza de los Piñera Morel. Sobre Edwards, quien anunció hace unos días que tras años de votar por la Concertación ahora lo hará por Piñera, dice: "Es más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años". De Gallagher afirma que "es un caso misterioso. Había hecho una carrera literaria brillante y de la noche a la mañana se convierte en uno de los economistas más destacados".
Vargas Llosa llegó a Santiago para apoyar sin ambages la candidatura piñerista, a días de la segunda vuelta, y también fue invitado por la Presidenta Bachelet a la inauguración del Museo de la Memoria.
Él alguna vez también fue candidato presidencial, el año 1990. Y, pese a obtener la más alta votación en primera vuelta, perdió en el balotaje frente a Alberto Fujimori. "Ese riesgo creo que está conjurado con Sebastián porque lo he visto con mi libro 'El pez en el agua' bajo el brazo… va a saber lo que no se puede hacer en una campaña electoral", dice soltando una carcajada.
-Jorge Edwards dijo en el coloquio que la gente acostumbra a pensar que un intelectual debe ser de izquierda y él desmintió esa premisa. Pero de algún modo siempre se habla de que el monopolio de la cultura ha estado en la izquierda…
-Yo estoy en contra de todos los monopolios. Los liberales no creemos en los monopolios, creemos que traen siempre corrupción, empobrecimiento y mediocridad. Pero sí es verdad que en la era moderna, por diversas razones, la izquierda ha atraído mucho más que la derecha a creadores e intelectuales, sobre todo en el Tercer Mundo. Una de las razones es que los políticos de derecha no tenían ninguna preocupación de tipo cultural. Por otra parte, la izquierda ha creado una infraestructura tal que, consciente o inconscientemente, atrae a muchos intelectuales y escritores porque es el camino del reconocimiento y del éxito. No ser de izquierda en América Latina obliga al escritor a estar en una lucha para responder a las calumnias con que es inmediatamente satanizado.
-¿Y cómo se explica que Edwards y Roberto Ampuero, tras apoyar a la centroizquierda, ahora apoyen a Piñera?
-Porque son intelectuales lúcidos, honestos, que han sido capaces de reconocer los errores. Era muy difícil a fines de los años 50, cuando la revolución cubana triunfaba, no sentir una gran simpatía por ella. Pero a partir de los años 60, en mi caso, hubo síntomas que a muchos nos llevaron a ir revisando esas posiciones.
-¿Cómo siente que ha evolucionado la derecha chilena?
-El caso de Chile es muy interesante porque, tras la caída de la dictadura de Pinochet, hay una actitud de gran sensatez prácticamente en todo el cuerpo político, de la derecha a la izquierda, de comunistas a conservadores. En ese sentido, creo que es muy importante el triunfo de Sebastián. Es una manera de mostrar a una derecha moderna, democrática y liberal, que no puede identificarse con la derecha militarista, golpista, antidemocrática.

-¿Quién es Piñera para usted?
-Yo lo conozco hace muchos años. Creo que es un hombre profundamente democrático y un liberal en el mejor sentido de la palabra. Es muy significativo que en un país latinoamericano un empresario -que generalmente ha sido una figura satanizada- hoy en día sea popular y sea, de una manera casi segura, el nuevo presidente de Chile.
-Ese rol de empresario sigue siendo uno de los puntos en los cuales la Concertación centra sus críticas.
-No para los votantes. La voz definitiva la llevan los votantes. El triunfo de Piñera va a marcar un hito en la historia de la democracia latinoamericana.
-¿Por qué lo dice?
-Porque los latinoamericanos empezarán a entender que los empresarios no son los enemigos de los pobres, que si son honestos y han tenido logros en buena ley, pueden prestar una contribución de primer orden al desarrollo también en el campo político.

-La Presidenta Bachelet tiene un alto grado de popularidad que, sin embargo, no se traspasó a Frei en primera vuelta.
-Creo que hay una cierta sabiduría en el electorado. Por una parte, premia a la primera Presidenta de Chile, que ha tenido un desempeño competente, y la despide con un alto índice de popularidad. Al mismo tiempo, hace una diferencia muy clara sobre lo que representa un nuevo gobierno de la Concertación. Ha habido una pérdida de energía, de vitalidad. ¿Cómo se explica el fenómeno de Enríquez-Ominami sin ese desencanto?

-¿Cómo visualiza un eventual gobierno de Piñera en el contexto internacional? ¿Lo ve como un posible opositor a Chávez, por ejemplo?
-Sí. Yo creo que lo que representa es anti-Chávez. Representa la democracia, la libertad, la alternancia en el poder.
-¿Y con qué países o mandatarios Piñera debería interactuar activamente?
-En América Latina hay gobiernos democráticos, empezando por el Perú. Un país que es la bestia negra de Chávez es el de Colombia. Son clarísimos gobiernos con los que un mandato de Piñera tendría que colaborar. Y después hay países muy interesantes en América Latina: el caso de Brasil, de Uruguay, donde gobiernos de izquierda están haciendo una política que no es nada de izquierda.
-El primer país que nombró fue Perú…
-Estoy nombrándolo porque ustedes saben que hay una gran inversión chilena en el Perú, que ha creado empresas, trabajo, y que es muy bien recibida. Afortunadamente, ahora comienzan a haber inversiones peruanas importantes en Chile. Esa es la buena política. A medida que crean intereses comunes, las susceptibilidades y las desconfianzas van cediendo.
-En ese contexto, ¿cuál es su mirada ante la demanda peruana ante La Haya?

-Ese tema está donde debe estar. Lamento que no hubiera sido posible un acuerdo a través de negociaciones bilaterales. Hubiera sido lo ideal. Pero no fue posible. Ahora está en una instancia que tanto el Perú como Chile respetan y que se han comprometido a acatar. Mientras tanto, sigamos colaborando y no echemos más aceite a la hoguera.
La OEA: "Organismo ineficiente e inútil"América Latina

-Fidel Castro se ha mantenido por años en el poder, pese a la oposición de sectores de la comunidad internacional. Usted ha dicho que Chávez va en camino de convertir a Venezuela en una nueva "dictadura comunista". ¿Cree que se eternizará en el poder al estilo de Castro, sin que haya forma de evitarlo desde el exterior?
-Yo creo que no hay que alentar ese pesimismo. Mire, yo he estado en Venezuela. Y veo que hay una resistencia muy fuerte y muy valiente. Es verdad que está dividida y tendría mucha más fuerza si tuviera un líder. Pero hoy en día hay una mayoría de venezolanos que no quiere a Chávez, que no quiere al régimen. Si hubiese elecciones libres sería derrotado.
-¿Y qué puede hacer la comunidad internacional frente al tema?
-La comunidad democrática debe apoyar a quienes en Venezuela están luchando con gran coraje y riesgo para que Venezuela vuelva a ser una democracia. Chávez no sólo es un aspirante a dictador, es aspirante a ser un caudillo latinoamericano. Su sueño bolivariano es un sueño delirante, megalómano y absurdo. El caso de Cuba es un caso muy trágico porque ahí sí que la dictadura da la impresión que ha esterilizado el espíritu de resistencia en un enorme sector de la población.
-¿Cómo analiza el rol de la OEA en este contexto?
-Si hay un organismo en América Latina que es ineficiente, inútil y, a ratos, hasta peligroso por su ineficiencia es la OEA. Creo que la OEA es un organismo que debe ser radicalmente transformado si queremos que sirva. En la actualidad no sirve, es un organismo que cuesta dinero, al que le dedicamos recursos, y simplemente no sirve. Además tiene esa perversa facultad de volver inútiles a sus secretarios generales.

-¿Cómo ve la gestión de la OEA comandada por José Miguel Insulza en el caso de Honduras?
-Se ha visto su inutilidad también en el caso de Honduras. La OEA nunca presentó facilidades mínimas. Finalmente, fue el ex presidente Óscar Arias el que dio una fórmula más o menos sensata y operativa para poder salir del impasse. Ese caso es complejo, ya que hay detrás un proceso que es de defensa de la democracia contra alguien (Manuel Zelaya) que, desde dentro, quería destruirla, siguiendo el ejemplo de Chávez. Ahora deja de serlo en el momento en que los militares intervienen y a un presidente legítimamente constituido lo sacan y lo botan del país. Eso ya no es aceptable, desde luego.

-Usted se ha referido en términos positivos al gobierno de Álvaro Uribe en Colombia, pero ha sido un duro crítico frente a su intento de volver a reelegirse.

-Sí, yo lo lamento mucho. Yo creo que hay un principio democrático: uno no puede cambiar las reglas de juego para que le favorezcan. Si uno sube al poder con unas determinadas reglas del juego, los cambios se pueden hacer para el futuro y a través de mecanismos institucionales.
"Fui adversario radical de Alan García… hoy defiendo su segundo gobierno"Perú hoy

-Usted fue un claro opositor de Alan García en su primer período. Sin embargo, hoy da señales de apoyo a su mandato…
-Yo fui un adversario radical de Alan García en su primer gobierno y soy una persona que defiende su segundo gobierno porque no es el mismo Alan García de entonces. Hoy día es un gobernante convencido de que es muy importante la disciplina fiscal, que la inflación es una catástrofe para los pobres, que deben abrirse mercados, alentarse la inversión e integrar al Perú al mundo.

-¿Cuál es el balance que hace del gobierno de quien fue su adversario en las urnas, Alberto Fujimori? ¿Ve luces y sombras?
-Catastrófico. Luces no veo ninguna. Fue un gobierno absolutamente catastrófico en el que el saqueo de los recursos públicos por el dictador y sus acólitos fue el más grave de la historia del Perú. Nunca se ha robado tanto en toda la historia del Perú como en el gobierno de Fujimori. La corrupción llegó a unos extremos verdaderamente vertiginosos en esos años. A ello se suman los abusos a los derechos humanos. Bueno, acaba de ser condenado a 25 años de cárcel por esos crímenes.
-¿Cuál es su opinión sobre ese juicio?
-Es un juicio ejemplar para América Latina, para el mundo. Se ha hecho a través de tribunales civiles, dándoles todos los derechos a la defensa y al acusado, con observadores internacionales que unánimemente han reconocido el carácter transparente del juicio. Es un precedente muy importante.
-¿Por qué cree que el fujimorismo sigue teniendo 20% de intención de voto en algunas encuestas?
-Porque hay muchísimo dinero robado que se usa todavía en publicidad. Por otra parte, la cultura democrática del país no es tan profunda como para rechazarlo. Y no habría sido posible la dictadura si en un momento dado no hubiera sido popular. Esa es la triste historia: las dictaduras no son tan impopulares como quisiéramos. Los dictadores dejan esa especie de imagen mentirosa de que el hombre fuerte está mejor preparado para resolver los problemas que un gobierno democrático.
-¿Se imagina cómo habría sido un gobierno de Mario Vargas Llosa si hubiese derrotado a Fujimori?
-Habría sido un gobierno mejor que el de Fujimori sin ninguna duda, no habría robado.
-¿Ha pensado volver a la política?
-A la política profesional no, soy una persona claramente inadaptada para ese ejercicio político, creo haberlo demostrado con creces.
"El libro que cambió mi vida"Pensadores

-En la revista Foreign Policy apareció usted como uno de los grandes pensadores globales. Y lo identifican como alguien que "desafió la ficción de la utopía socialista. ¿Se siente cómodo con esa definición?
-Es una de las cosas sobre las que he escrito mucho. Estoy a favor de la ficción, pero creo que hay ficciones benignas y malignas. Las ficciones literarias son benignas, enriquecen extraordinariamente la vida, la lucidez de las personas, el espíritu cívico. Pero hay también las ficciones malignas, que son las que no se presentan como ficciones, sino como ciencia objetiva. Las utopías sociales y políticas son eso: ficciones con un gran poder de persuasión de verdad, que nublan la visión de la realidad y precipitan a cosas tan espantosas como el fanatismo.
-Usted se ha mantenido por décadas como un referente político y cultural. ¿Cómo diría que se mantiene vigente?
-Creo que nunca lo planeé, pero he terminado siendo una especie de ciudadano del mundo. En todas partes me siento en mi casa. Pasó entre tres o cuatro meses en Perú y el resto del tiempo en Estados Unidos o en América Latina. Me interesa todo lo que ocurre a mi alrededor, todo lo que ocurre en mi tiempo. Creo que los años no me han hecho perder la curiosidad. Mi trabajo tiene que ver fundamentalmente con la literatura, pero nunca he entendido la literatura como algo separado de una cierta actividad cívica.

-En su juventud era gran admirador de Jean Paul Sartre. ¿A quién admira hoy?

-Pues entre pensadores, Isaiah Berlin. Karl Popper. He aprendido muchísimo con él. "La sociedad abierta y sus enemigos" es un libro que me cambió la vida, realmente. También otros como Raymond Aron, Octavio Paz, o Jean Francois Revel, un gran ensayista que leía con gran admiración. Y, además, un gran amigo. Es uno de los intelectuales europeos que mejor entendió a América Latina, que nunca se dejó cegar por los mitos.
-¿Hay autores chilenos que le parezcan relevantes?
-No conozco a tantos como para decirlo, pero conozco a mis amigos a quienes leo. Jorge Edwards, más que un amigo, es casi un hermano desde hace 40 y tantos años. Incluso en una época en que nos sentíamos bastante huérfanos de apoyo. Las cosas que Jorge escribía para mí fueron enormemente estimulantes y me ayudaron mucho a confirmar mis propias convicciones. Alberto Fuguet, otro amigo, de quien he leído casi toda su obra y me parece creativa y diversa. Arturo Fontaine, un caso de escritor muy interesante, porque es poeta, novelista y, al mismo tiempo, con una gran preocupación de tipo cívico, económico y social. David Gallagher, un caso tan misterioso, que tiene al mundo intrigado: había hecho una carrera literaria tan brillante, que alcanzó a tener un cátedra de literatura en Harvard siendo muy joven, y de la noche a la mañana abandona eso, salta a la City y se convierte en uno de los economistas más destacados. Felizmente no ha renunciado del todo a la literatura, pero su caso nos fascina. Espero que algún día escriba su autobiografía. Será la novela del siglo.
Museo de la Memoria: "Deben estar representadas todas las víctimas"
-Su visita es de algún modo "mixta". También va a estar presente en la inauguración del Museo de la Memoria.
-Tengo mucho interés y estoy muy agradecido de que la Presidenta Bachelet me haya invitado a la inauguración del Museo de la Memoria. Yo presido en Perú la Comisión de Alto Nivel para crear el Museo de la Memoria. Así que para mí y para otras personas que estamos trabajando en el tema será una experiencia muy instructiva.

-Usted dijo que debería, sin ocultar el horror y la violencia, ser un lugar acogedor. ¿Es posible hacer de un Museo de la Memoria un sitio acogedor?

-El criterio para mí debe ser que en ese Museo estén representadas todas las víctimas, que no haya víctimas privilegiadas. Todas las personas que han sufrido persecución, tortura, que han sido asesinadas en razón de sus ideas o por organizaciones terroristas, militares o policiales que, actuando en contra de la ley, las persiguieron, torturaron, desaparecieron. Todo eso debe aparecer y debe aparecer de una manera que sea pedagógica, no melodramática ni truculenta.

-El Museo en Chile contempla desde el año 73 hasta el 90. En la discusión de su directorio y de otros actores políticos ha surgido la polémica respecto de si era necesario tomar en consideración fechas anteriores y exponer el contexto político previo.
-Puede ser el principio. Si el museo funciona, probablemente se vaya ampliando, porque víctimas ha habido antes y seguramente si se incorporan, el reconocimiento y la aceptación del Museo será mayor. Nuestra idea en Perú es abrir lo más que se pueda el Museo para que todas las víctimas sientan que es su casa.
-¿Cree usted que tenga alguna incidencia el hecho de que se inaugure a días de la elección?
-La política es la política. Y todos sabemos que algunos políticos tratan de aprovechar todas las circunstancias que los rodean. Pero, en todo caso, creo que una institución como el Museo de la Memoria trasciende la actualidad política. Su acierto, su éxito y su fracaso no se van a ver ahora, se van a ver con el tiempo. Creo que los derechos humanos son una realidad y que no pueden entenderse de una manera sesgada ni partidista. No se puede aceptar que una persona sea torturada ni desaparecida, no importa cuál sea su ideología, su pertenencia política o religiosa.
 
 
 



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