lunes, 29 de marzo de 2010

Yo no quiero un estado Laico (III)




liberté, égalité, fraternité
Revolución francesa 1789

“Hay camino que al hombre le parece derecho, pero es camino que lo lleva a la muerte”
Prov. 14:12

Francia dio a luz el Estado Laico. “Se pensaba que frente a un mundo regido por las creencias y normas religiosas, era posible una sociedad de individuos racionales, guiados por principios laicos y máximamente universales. Desde entonces, la religión ha visto progresivamente reducir su papel y su influencia sobre las costumbres y la mentalidad de las personas” Wikipedia.

La búsqueda del Estado Laico se inició en Europa, levantando las banderas de libertad e igualdad que propugnaba la Revolución Francesa. Era un movimiento anticlerical, es decir, el sentido que tenía era quebrar el poder aristocrático de la Iglesia Católica y su hegemonía sobre el Estado. Fue ardorosamente defendido por un pensamiento político que llegó a America, encarnado en políticos liberales. En el Perú, uno de los mas relevantes fue Francisco de Paula González Vigil, tacneño, diputado, doctor en teología, que nació en 1792, bajo los vientos revolucionarios de Europa. El año 1825 inició su lucha contra la Iglesia Católica al votar en contra de que se estableciera en el Perú el catolicismo como religión oficial. Fue excomulgado, siendo interesante notar que cuando en 1975 le levantaron la sanción y trasladaron su cuerpo a Tacna, encontraron en su tumba, su cuerpo lleno de insignias masónicas.

Durante mediados del S.XX el aprismo, el comunismo y el movimiento obrero propugnaban desde sus inicios ideas libertarias. La libertad de culto fue parte de la agenda donde evangélicos y masones se sumaron a la lucha. Un episodio interesante de este proceso fue cuando el 23 de mayo de 1923, Haya de la Torre encabezó una marcha en alianza con los obreros y estudiantes, contra un decreto que dedicaba el Perú al Sagrado Corazón de Jesús, que en realidad fue una treta usada por el dictador Leguía, que tuvo que cambiar.

Era el inicio del fin de la República Aristocrática y los evangélicos nos habíamos constituido en un socio del pensamiento político liberal que logró transformar el Perú de aquellos días.

Y ciertamente el Perú cambió, la hegemonía de la Iglesia Católica también y el sentido de lo laico se transformo desde el laicismo, entendido como la “autonomía del pueblo respecto de las autoridades eclesiásticas” hacia la “laicidad” que configura la idea de un Estado que no se vincula a ninguna religión en particular.

Pero mientras fue ganando mayor terreno el sentido liberal de la sociedad y de las políticas de Estado, mas se fueron resquebrajando los principios de ética cristiana que sustentaron nuestras leyes. Se fue construyendo una “ética civil” cada vez más por debajo de la “ética cristiana” y la bandera del estado laico fue tomada por minorías sexuales y religiosas a fin de obtener su ansiada igualdad de derechos, donde se colocaría el matrimonio gay y adopciones, el aborto y leyes ya conseguidas como el divorcio rápido.
Algunos evangélicos aun se han quedado en la historia pretendiendo seducirnos con posturas jurídicas lo bueno del estado laico. Ello lo interpreto como la precaria identidad que tenemos como “evangélicos”. Porque si colocamos la “ética civil”, aquella que defiende la igualdad de derechos, sobre la “ética cristiana”, la que condena por ejemplo la homosexualidad, entonces nos habremos convertido en asociaciones benéficas humanistas. Si alguna representación pretende denominarse “evangélica” debe defender las posturas bíblicas y desde ellas tratar de influenciar la sociedad.

En el Perú actual no necesitamos posturas liberales, sino hacer de la “ética cristiana” una respuesta razonable y oportuna a los diversos problemas que tenemos como sociedad en búsqueda de un desarrollo que dignifique más a las personas.

Continuare...

Jorge Marquez Chahu
Por un Peru Digno