miércoles, 24 de junio de 2009

Los vaivenes de la Igualdad Religiosa


Era el segundo martes que íbamos al Congreso de la República, lugar donde todas las posiciones políticas están representadas pero donde no se reconocen los derechos de todos los peruanos.
Era un segundo martes después de la gran marcha del pueblo evangélico, de una marcha que nos demostró a nosotros mismos que si podemos ser ciudadanos con la totalidad de nuestros derechos reconocidos. Marcha que generó que se desempolvase un proyecto de dictamen que data del 2005. Fue una marcha histórica que dio un avance en la conciencia cívica de cada uno de nosotros y cuyo orden y civismo acaba de ser reconocido por el propio Concejo Metropolitano de Lima.
Las consecuencias han sido muchas, una de las más importantes es la conformación de un espacio representativo de las denominaciones cristianas más importantes del país, que mantendrán la defensa de la iglesia en el tema de la Igualdad Religiosa. Un segundo aspecto es la pérdida de temor de participar activamente en la vida social y política del país. Un pastor me decía que si no hubiese habido tantos problemas ese día hubiéramos llegado no ha 15,000 personas sino por lo menos a 45,000. Y no dudo de tal aseveración. Un tercer elemento es ser más conscientes que necesitamos no solo dos congresistas y regidores metropolitanos que se identifiquen como evangélicos y que luchen por la defensa de la iglesia sino que debemos impulsar muchos más, y varios grupos de cristianos se vienen preparando para una participación más activa en la política, conformando nuevos partidos de dirección evangélica. Y ello es una gran noticia, porque necesitamos muchos más regidores, alcaldes y congresistas que bendigan con su honestidad, trabajo y relación con Dios, la tierra que nos vio nacer.
Este último martes nos chocamos con la soberbia del congresista Jorge del Castillo, para quien seguramente los evangélicos somos poco importantes, pero que demuestra la soberbia de un gobierno que no tiene una política inclusiva que defienda los intereses de las minorías.
El debate fue pospuesto por no tener quórum, significa por no tener el numero de congresistas necesario para el debate, lo cual no es una casualidad, sino parte de este juego de vaivenes que siempre nos presenta la política. Recuerdo ahora las palabras de ese hermano, que no conozco pero que dijo palabras muy ciertas, al preguntarse por qué nuestros gobernantes tienen que aceptar nuestros pedidos sólo cuando salimos a la calle.
Lo cierto es que esta lucha es de largo aliento, porque aun aprobando la ley debemos luego buscar la eliminación de la discriminación efectuada por muchas municipalidades. Pero sigo disfrutando de los cánticos y las alabanzas de esa mañana, que es como el texto final de una película que mi padre me llevo a ver de niño que se llamaba Tora Tora Tora y que decía “me temo que hemos visto el despertar de un gigante dormido”.
Por un Perú DignoJorge Márquez ChahúRegidor Metropolitano de Lima