martes, 15 de septiembre de 2009

Iglesias uruguayas invita a partidos pol�ticos debatir sobre el pa�

El Consejo de Iglesias Cristianas del Uruguay (CICU); el Consejo de
Representatividad Evangélica del Uruguay (CREU) y la Federación de
Iglesias Evangélicas del Uruguay (FIEU), remitió una invitación a
la dirigencia de los Partidos Políticos de Uruguay para participar a
una Mesa de Diálogo que se realizará el 26 de Setiembre, a las 15,
en la Iglesia Valdense de Montevideo. .

Las tres Instituciones reúnen cerca de 710 iglesias que incluye la
Católica Romana, Anglicana, las de la Reforma Protestante,
Pentecostales, Bautistas, Nazarena y otras más. Es la primera vez que
se realiza una reunión de este estilo con las tres agrupaciones
eclesiásticas. Se reproduce completo el documento, "La comunidad
cristiana, en un tiempo de decisiones para nuestro país", que se
envió a la dirigencia de los Partidos Políticos de Uruguay.

*La comunidad cristiana, en un tiempo de decisiones para nuestro
país.*

La realidad social es una sola y la necesidad de encarar numerosos
aspectos de la misma que consideramos atentatorios contra la dignidad
del ser humano, debe ser considerada siempre a partir de su unicidad.
La distinción de áreas específicas en la realidad social, tiene la
finalidad de facilitar su consideración particularizada y de
articular mejor la especificidad de las respuestas. No obstante,
siempre la referencia es a personas y grupos humanos concretos que
sufren una realidad no humanizante.

Al mismo tiempo, esa problemática no es solamente de las personas
que la padecen, sino que es del conjunto de la sociedad uruguaya, ya
que esas situaciones necesariamente afectan al conjunto social. Es a
partir de nuestra vivencia y compromiso con las personas, creación de
Dios, que queremos compartir estas puntuaciones.

A los efectos de esta propuesta, hemos destacado tres áreas que
consideramos las principales a encarar debido a su urgencia y
gravedad: la "pobreza-marginación", la "exclusión" y la "violencia".
Se trata de aspectos de la sociedad uruguaya que necesitan de
respuestas profundas, urgentes y de largo plazo. Además del
sufrimiento de las personas concretas, derivado de estas realidades,
el conjunto de la sociedad está alcanzando niveles de fractura que si
no son atendidos de inmediato y con seriedad, corren el riesgo de
volverse irreversibles.

*Pobreza y marginación.*

-Es una realidad que tenemos alrededor, al alcance de la vista y nos
golpea cada día. En la rutina tendemos, quizás, a considerarlo algo
normal, pero se trata de una realidad alienante e indigna.

-No es nuestra intención espiritualizar el problema, hablando de la
pobreza del alma. Queremos hablar ahora de la pobreza material: del
hambre, del frío, la falta de techo, las necesidades básicas
insatisfechas, los anhelos frustrados por la carencia de un elemento
básico, central y clave: el dinero.

-En nuestro contexto aparece una estratificación social, que
instaura una grosera diferencia entre la clase alta que detenta poder,
prestigio y bienes materiales; una clase media que ansía ascender y
que lucha por no caer; y una clase pobre sujeta al sufrimiento que se
desprende de su propia condición y condenada a padecer necesidades en
todos los aspectos esenciales de la vida.

-Pobreza y marginación son dos aspectos de una misma realidad que,
si bien pueden distinguirse, no obstante están íntimamente
relacionados. De hecho, la pobreza, sin oportunidades sociales y sin
horizontes personales de superación, conduce a la marginación.

-Se destaca la importancia de la educación más amplia e inclusiva,
superando los límites del sistema educativo formal, que atienda
también a los aspectos personales que, con los factores sociales
concurrentes, influyen en los procesos de marginación.

-En ese contexto, se visualiza especialmente la necesidad de una
educación que apoye la construcción ética de las personas (en
valores, derechos humanos, etc.) de modo real y práctico, superando
los aspectos puramente formales o meramente declarativos de los
programas.

-La superación de la realidad humanamente indigna de la pobreza y la
marginación, exige transformaciones sociales tendientes a disminuir
seriamente la brecha de posibilidades económicas, que profundiza cada
vez más la estratificación de nuestra sociedad. Asimismo, son
imprescindibles acciones que involucren directamente a las personas y
los grupos sociales marginados, que impliquen la promoción de su
dignidad y sus posibilidades económicas para no caer en formas
asistencialistas.

*Exclusión.*

-En menos de un siglo nuestra sociedad ha tenido cambios
fundamentales en la formas de convivencia, trabajo, producción,
familia, necesidades y tiempos. Formas que eran de suma importancia en
nuestra adolescencia ya no lo son o han sido sustituidas por otras en
la adolescencia de nuestros hijos. Se constata una gran
transformación en el mundo del trabajo, hay una menor presencia
familiar, las necesidades son determinadas por el mercado: ser es
tener y el que no entra termina siendo excluido.

-Los tugurios ocupan el espacio que antes eran barrios obreros. Hay
una localización espacial de clases sociales, marcando un
distanciamiento físico. No es el círculo de exclusión clásico de
la periferia de la ciudad. Son enclaves que se dan próximos a
oportunidades económicas o de trabajo (ciudad vieja, noroeste,
oeste). Hay una migración interna en Montevideo hacia esas zonas,
como también una expulsión hacia los departamentos de Canelones y en
menor medida San José.

- Residir en esos enclaves se vuelve un elemento descalificador para
aquellos que están en la búsqueda de empleo. De igual modo hay una
relación entre los que tienen la posibilidad de acceder a la
educación/formación y el acceso al trabajo. Ello afecta en gran modo
según uno sea calificado o no calificado.

- A pesar que el índice de pobreza ha sido estable, ha habido un
aumento en la criminalidad en estos años, que está vinculada a la
situación de exclusión social, donde la persona queda al margen de
medios legales de vivencia. La dificultad de poder satisfacer
aspiraciones de consumo por vías legítimas es resuelta por vías
reñidas con la convivencia comunitaria. El vecindario reemplaza a la
familia en la formación de cultura y de espacio de contención.

- Cuando, por ejemplo en Montevideo, se habla de: al norte de Av.
Italia o al sur de Av. Italia, se está hablando de una partición
social cada vez más evidente, con sus códigos y su cultura. Dos
ciudades paralelas. Una con escasos servicios y sin derechos
ciudadanos, la otra no. Hay un país que no existe, para el cual no se
planifica. Son dos países/ciudades sin vínculo entre ellas, sin
intención de integración. Situaciones similares se constatan en
múltiples localidades del interior. Las condiciones indican que se
está en una situación límite a punto de volverse ingobernable, como
ha ocurrido en otros países latinoamericanos.

-El Estado es visualizado por los ciudadanos que cuentan con
servicios y derechos, en el rol de contener -disuadir, pero no en el
rol de reintegrar - resolver.

*Violencia.*

-Al referirnos a la violencia como problemática creciente en nuestra
sociedad, lo hacemos en una perspectiva que trasciende los emergentes
individuales o colectivos que se dan en forma aleatoria y asume un
nivel de estructura socio-cultural. En ese sentido apuntamos a una
problemática que trasciende la comúnmente llamada "seguridad
ciudadana", aunque la incluye como una de sus manifestaciones más
visibles.

-Nos preocupa analizar en profundidad la cuestión, para poder atacar
las causas y no solamente los fenómenos cruentos, porque atacando la
sintomatología del problema nunca vamos a poder resolverlo
verdaderamente. Entendemos que la violencia es, en último término,
un modo de resolver los conflictos de modo impositivo. Esta realidad
abarca a toda la sociedad, de todos los estratos sociales y de todas
las personas. Si bien existen grandes diferencias en el modo en que
cada persona y grupo maneja la cuestión de la violencia y eso no es
menor, no obstante todos participamos de ella. Los medios de
comunicación y el cine aportan su cuota innecesaria de promoción de
la violencia.

-El modo impositivo de encarar los conflictos personales y sociales
está en todos los ámbitos. Por ello, los afloramientos de violencia
verbal, física, ocurren en todos los ámbitos: violencia doméstica
(incluso entre adolescentes y padres), urbana (tráfico, via
pública), grupal (hinchadas, barras bravas) y aun en centros
educativos. El consumo de alcohol y otras drogas estimula la violencia
a límites irreparables. Permea en nuestra realidad una concepción de
que la sociedad inevitablemente se desliza a ser una selva y que toda
relación es de competencia. Así, parecería que o uno se impone a
los otros o los demás terminarán imponiéndose sobre uno.

- La identidad de los grupos sociales se define más por la
oposición que por la construcción colectiva. Aunque es más nítido
en la juventud, no obstante nos está alcanzando a todos. La
agresividad nace en gran medida de la impotencia. La falta de
formación adecuada para afirmarse en su identidad, así como la falta
de caminos claros para buscar los propios objetivos, generan la
sensación de impotencia que fácilmente conducen a la violencia.

- Si bien la violencia atraviesa a la sociedad uruguaya toda, hay
sectores en los que se proyecta como si fuesen los responsables de que
suceda. Así se da una estigmatización social especialmente de los
jóvenes y los pobres, generándose una prevención sistemática
contra ellos.

*Montevideo, septiembre del 2009*


Ud. pertenece a la lista de lideres evangelicos AEQUUS PERU.
http://aequusblog.blogspot.com/

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