domingo, 30 de mayo de 2010

[aequus] Lindsay Brown: combinar reflexión teológica y praxis evangélica

 

De Protestante Digital
Entrevista realizada por Jacqueline Alencar directora de la revista Sembradoras a
Lindsay Brown, director internacional de Lausana 2010, el mayor evento que celebrará el mundo evangélico en esta década.

El encuentro, cuyo lema es El evangelio, el mundo y la Iglesia, no puede dejar de interesar al evangelismo español. Hemos hablado con él, aprovechando su presencia como expositor del II Fórum Apologética, organizado por la Alianza Evangélica Española y GBU, y celebrado en El Escorial del 7 al 9 de este mes de mayo. Lindsay Brow es Licenciado en Historia por la Universidad de Oxford y realizó estudios de Teología en París. Por largos años fue secretario general del IFES a nivel mundial.

¿Qué significa ser el encargado de comunicar la visión internacional del Congreso de Lausana III, a celebrarse el mes de octubre venidero en Ciudad del Cabo, Sudáfrica?
Bueno, no estoy sólo, somos un equipo integrado por unas quince personas de todo el mundo. Nuestro objetivo es reunir a un grupo de líderes evangélicos de aproximadamente doscientos países para que hablen de los temas más relevantes a nivel mundial, en lo que atañe a la comunicación del Evangelio. Los desafíos son, entre otros, cómo comunicamos el Evangelio a los musulmanes o a personas influenciadas por el nuevo ateísmo; cómo trabajamos en comunión con la Iglesia del sur, una Iglesia que crece tan rápidamente o, también, cómo trasmitimos un Evangelio basado en la Palabra en un mundo donde la comunicación suele ser visual.

En este congreso de Lausana III queremos lograr varias cosas: 1) Tener un espacio donde los líderes evangélicos puedan debatir estas inquietudes sobre el evangelio en el mundo. 2) Saber que de allí saldrán amistades y posibilidades de trabajar juntos. 3) Encontrar nuevas formas de presentar el Evangelio, donde un español pueda comunicarse con alguien de Francia o de México con las mismas inquietudes.

Yo sólo soy un facilitador entre este grupo de personas. La agenda de las reuniones no la ha organizado este pequeño grupo, sino que viene de todos los continentes y es el resultado de unas veinte reuniones que se han mantenido en distintos lugares. Sale de abajo hacia arriba, en lugar de arriba hacia abajo. Habrá expositores y ponentes de todas partes del mundo.

¿Dónde radica la importancia de lo que llamamos el Movimiento de Lausana?
Lausana es un movimiento de pensadores prácticos, personas comprometidas con dos cosas: Reflexionar acerca de los desafíos que la iglesia de esta generación tiene y, también, estar implicados de manera práctica en la resolución de lo planteado en la reflexión. Es teología y praxis. Muchos evangélicos tienen excesiva energía y poca reflexión, o viceversa. Lausana es una red de personas que tienen comunicación y compromisos comunes a la hora de evangelizar. Quieren aprender los unos de los otros. Y, luego, es un movimiento catalizador; por ello esperamos que salgan iniciativas nuevas del comité de las redes. Quede claro que no es una organización de membresía, como la Alianza Evangélica Mundial. No queremos formar alianzas nacionales en diferentes países; ése es el rol de la Alianza Evangélica.

¿Participarán mujeres? ¿Cuál es el porcentaje de su participación?
Sí, bastantes. Entre ellas, Rut Padilla, Becky Piper, varias de África, otra de China… Una de las sesiones plenarias tratará del trabajo que pueden hacer hombres y mujeres juntos. Queremos crear espacios para que mujeres que llevan ministerios puedan desarrollar amistad con hermanas de otros países. Por ejemplo, uno de ellos tratará sobre el desarrollo de pequeños proyectos que ayuden a las mujeres a autosostenerse, especialmente para países pobres. Otro grupo de mujeres abordará el trabajo con prostitutas; otro sobre la evangelización pública; y por último habrá una reunión que tratará sobre cómo trabajar con los discapacitados. Un 30 % de los participantes serán mujeres, unas mil. Es el porcentaje más alto de mujeres en una reunión internacional evangélica. Nunca ha habido más de 20%. En el de Lausana 1974 hubo cerca de 20%. Se ha dicho a todos los países que sus comisiones deben tener por lo menos 30 % de mujeres. Y un 60% del total debe tener menos de cincuenta años, pues en caso contrario se rechaza su lista.

Y tratándose de países, ¿cómo están representados?
El crecimiento evangélico más rápido está fuera de Europa. El número de personas que irá al encuentro está en proporción al número de evangélicos en su respectivo país. Por orden, serían China, India, Nigeria, Estados Unidos, Brasil y Corea del Sur. Son más grandes que la iglesia europea. Aquí el crecimiento es más lento. Hay países donde, proporcionalmente, la iglesia está creciendo muchísimo, como es el caso Argelia…

¿Puede haber evangelización sin una reflexión teológica anterior? ¿Cuál el panorama teológico del que parte el próximo encuentro de Cape Town?
Estamos pidiendo a los países que, quienes estén en las listas de las comisiones, sean pensadores prácticos que combinen reflexión teológica y praxis evangélica. En África se ofrecen pocos recursos escritos y más dinamismo. En Europa hay más reflexión y menos dinamismo. En términos generales, el mundo es muy grande y no se puede generalizar, porque si lo aplicas a España sería muy injusto, pues hay de todo. Y es que en todo lugar existen pensadores prácticos y muy reflexivos al mismo tiempo. Sin embargo, éste es un problema mundial: se ha dado un crecimiento rápido sin la profundidad suficiente. En los últimos veinte años la Iglesia global ha aumentado mucho, pero suele haber bastante superficialidad. Por ejemplo, en América Latina prolifera el Evangelio de la Prosperidad y eso propicia que mucha gente entre por la puerta de adelante y salga por la de atrás, insatisfecha, pues no les han enseñado una teología del sufrimiento o de la adversidad. Les han dado la impresión de que si crees en Jesús se resolverán todos los problemas, cuando Él en realidad promete gracia en medio de los problemas.

En la Comisión Mundial de la Misión, que forma parte de la AEM, es una de las preocupaciones más importantes. Se está llamando la Necesidad de discipulado a un nivel profundo, y eso se logra al desarrollar una mente cristiana aplicando la verdad bíblica a cada área de la sociedad. Desde 1989 ha habido un crecimiento espectacular a nivel global; es probable que nunca haya habido un crecimiento tan rápido como lo ha habido en los últimos veinte años en la historia de la iglesia, pues el Evangelio ha entrado en países donde nunca hubo testimonio, como Albania, Mauritania, Mongolia, Uzbekistán. Pero también nos enfrentamos a nuevos desafíos, como pueden ser el fundamentalismo islámico, el nuevo ateísmo y la nueva era tecnológica. Hace veinte años no había teléfonos móviles, lo que implica retos pero también nuevas oportunidades para comunicar el Evangelio.

¿Estamos en condiciones de llevar a cabo cambios profundos en una sociedad tan alejada de los valores del Reino de Dios?
Varios de los problemas son muy antiguos, como la pobreza, el tráfico de personas, la corrupción pública o la injusticia. No sé si son peores ahora o si tienen un perfil más destacado por los medios de comunicación. Debemos preocuparnos, pero teniendo en mente que no podemos terminar con todo esto; tampoco tirar la toalla. Jesús dijo: "Los pobres siempre los tendremos con nosotros". Nuestro llamamiento es a ser fieles, en la medida de lo posible, dentro de nuestra generación. El llamamiento es a todos los creyentes de todas las generaciones, para que combinen proclamación con compasión.

Algunos evangélicos son pocos realistas en cuanto a los problemas del mundo que podemos erradicar. Hay una razón sencilla y la Biblia lo llama La caída. Muchos creyentes tienen una perspectiva poco realista en cuanto al impacto de la caída y se desaniman cuando no se resuelven los problemas en veinte años. Por ejemplo, Jesús dijo que todos esos problemas estarían cuando él vuelva. Algunos dicen: "Da igual no hacer". El modelo es Jesús y los cinco mil: predicó el Evangelio y, al terminar, los discípulos le dijeron: "Ya que has predicado, despídelos". Jesús en cambio dijo: "Aliméntalos".

Hay dos peligros entre los evangélicos: predicar sin compasión o tener compasión y no proclamar la Palabra. Como he dicho a ciertos amigos latinoamericanos: vosotros nos desafiáis a los europeos a ensuciarnos las manos con los problemas del mundo, pero os olvidáis de aplicaros mi desafío para vosotros, que es tener cuidado porque vais a demostrar compasión a muchos pobres que podrían ir al infierno porque nunca les habéis compartido el Evangelio. No debemos tirar la toalla aunque el crecimiento sea muy lento. Samuel Escobar dijo: "La única cosa que el hombre del siglo XX ha descubierto es la velocidad; queremos todo y ya. Pero eso no es el panorama que tenemos en la Biblia; la Biblia nos dice que el discipulado cristiano es un camino largo hacia una dirección, con perseverancia".

Si realizamos un balance de estos 35 años que han pasado desde aquel encuentro de 1974 donde se firmó y redactó el Pacto de Lausana, ¿cuáles serían las conclusiones?
Pienso que las tres conclusiones más importantes del 74 son: 1) Claridad sobre la Misión integral, es decir combinación de la evangelización y la acción social. 2) La gestación de proyectos de trabajo en conjunto entre líderes de diferentes países. 3) El ´redescubrimiento´ que el NT dice que hay que llevar el Evangelio no a cada país sino a cada etnia. Y es que se usaba el término nación para ejemplificar esto, pero tras el 74 el enfoque es más fuerte: llevar el Evangelio a gente que nunca lo había oído. Esto se trató porque en el Concilio Mundial de Iglesias de 1973 se había acordado que si había una iglesia en cada país ya no debíamos implicarnos en la misión. Dicho de otra manera: ya podíamos cerrar y apagar la luz. En el 74 se concluyó que en realidad la Biblia no habla de Iglesia en cada Nación-Estado, sino en cada pueblo o etnia. Y hay más de mil pueblos que no tienen un versículo en su idioma, ni nunca han oído el nombre de Jesús ni han visto a un misionero, pues no tienen iglesia. Para dar datos más precisos al respecto: en el mundo hay unos 330 grupos étnicos sin iglesia y que cada uno está integrado por más de cien mil personas. Se ha avanzado pero falta, pues queda mucho trabajo por hacer.

En cuanto a la evangelización y a la acción social ha habido bastantes avances, pero hoy los problemas son peores. En el 74 no había SIDA. Hoy es probable que haya más tráfico de personas y más esclavitud que cuando se abolió. No es para desanimar pero debemos ser realistas: aunque lleguemos a resolver estos problemas, otros aparecerán en el mundo caído. Yo enfatizaría en que nuestro llamamiento es a ser fieles en nuestra generación en la medida de nuestras posibilidades. Pero nunca debemos decir: Ya se acabó nuestra misión.

En aquel primer gran congreso se constató que la misión de la iglesia era integral. Al día de hoy, ¿podemos decir que el mundo evangélico ha comprendido que la Gran Comisión tiene como componente esencial la vertiente social?; sustentada bíblicamente, claro.
Cada nueva generación tiene que reafirmar esto, porque hay una nueva generación de creyentes que se está levantando. Por eso el papel de los líderes es ayudar a otros creyentes a mantenerse enfocados en la comunicación verbal del Evangelio, a vivir en santidad e implicados en la compasión. Estos son principios bíblicos que no son temporales. Nunca debemos decir que los hemos aprendido y que ahora podemos empezar con otra cosa. Son centrales al llamamiento a que hemos sido convocados.

Algunas generaciones pasadas pensaron que habían llegado al equilibrio, y no fue así. La Iglesia suele ir de un extremo a otro, y el papel de los líderes es mantener el equilibrio. Yo tengo amigos que tienen un compromiso con el Evangelio integral, pero no comparten el Evangelio. Dicen que sólo debemos enfocarnos en alimentar a los pobres, que debemos escuchar a los musulmanes sobre cómo perdieron las Cruzadas. Han perdido la dimensión de proclamar el Evangelio. Pero otros muchos, la inmensa mayoría, dan énfasis a la proclamación y se olvidan de la compasión. El modelo de Jesús combina ambas cosas.

¿Deben aunarse los potenciales del Norte y del Sur para llevar con éxito el Evangelio por todo el mundo? ¿Europa debe estar abierta a otras maneras de alcanzar a otros para Cristo?
En primer lugar, tenemos que dialogar, escucharnos los unos a los otros y preguntarnos: "¿Qué estamos aprendiendo acerca de compartir con las personas de tu país o sociedad?". La Iglesia en cada lugar tiene fortalezas y debilidades. Debemos compartir las fortalezas y reconocer las debilidades, regocijarnos los unos con los otros y preguntarnos qué podemos aprender de ellos. Las iglesias del Norte y del Sur debemos considerarnos como hermanos honrables, valorándonos iguales delante del Señor, afirmándonos, escuchándonos, amándonos, compartiendo recursos, literatura, dinero, ideas, etc. Y buscando maneras prácticas de trabajar en conjunto.

Hablando de globalización, habría que globalizar también la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, la denuncia profética? ¿Se hablará de esto en Cape Town?

Ruth Padilla hablará de eso. Habrá dos plenarias sobre el tema, tituladas "Globalización y las ideas" y "Globalización e impacto sobre la riqueza y la pobreza". Una tercera plenaria tratará sobre "Globalización, los medios de comunicación y la tecnología", y una cuarta abordará el tema "Globalización y el reparto de los recursos entre el Norte y el Sur". Este asunto estará presente durante todo el congreso, además de otras problemáticas, como el tráfico de seres humanos.

¿Estamos dispuestos, los cristianos de hoy, al sacrificio y compromiso, como el de aquellos hermanos de la iglesia primitiva, que lo dieron todo, incluso la vida, para cumplir con el mandato de Cristo? Lo digo porque sólo hablamos de números rojos cuando se habla de evangelización, obra social, plantar iglesias, enviar misioneros a distintos puntos de la geografía mundial…

Debemos tener en cuenta que la iglesia primitiva tenía problemas. Mira Corintios. No era perfecta, era una iglesia viva en un contexto caído. Lo que ves es una mezcla de cosas: ves sacrificio, ves compromiso, pero también hay personas cayendo en el ámbito de la sexualidad. Vemos a Ananías y Safira robando dinero del Señor. No tenemos que ser idealistas en cuanto a la iglesia primitiva. Aun así vemos modelos ahí. Hay el mismo llamado en cada generación, pues debe haber sacrificio, pasión y, a la vez, sabiduría. Debemos tener equilibrio entre preocuparnos por la propia cultura y la comisión de llevar el Evangelio a los confines del mundo. El papel de los líderes es estar en evaluación continua.

Con respecto al dinero, digo dos cosas: en primer lugar, hacernos la pregunta correcta, que no es ¿cuánto de mi dinero debo dar a Dios?, sino ¿cuánto del dinero de Dios me puedo quedar? Es una pregunta mucho más radical. En segundo lugar, quizás podríamos seguir el modelo de Wesley, quien calculaba cuánto dinero necesitaba para sobrevivir al año. Su límite se basaba no en su sueldo y sí en sus necesidades; puso el techo y lo demás lo daba. Para alguno esto sería un 70% de su salario y para otros el 90%, dependiendo de sus ingresos y necesidades familiares. En segundo lugar, tener un equilibrio apropiado.

No debemos estar en un plan excesivo en cuanto a cómo nos vestimos o el perfume que nos echamos. Debemos tener preocupación equilibrada, pero también vidas de gozo y gratitud de poder vivir en el mundo de Dios. Debemos desafiarnos los unos a los otros, vivir vidas sacrificadas, sí, pero por otro lado vivir también vidas de gozo en el mundo de Dios. No se debe caer en los dos extremos: o el legalismo, donde las iglesias dicen: "Tu falda debe llegar hasta aquí", lo cual no es relevante porque se juzga por lo exterior. Y por otro lado, el liberalismo con todas las licencias, donde no hay diferencia entre los de dentro y los de fuera. En México, hace tres semanas, unas chicas me preguntaron si podían llevar vaqueros o hasta donde debía llegar su falda. Inquiriendo en el por qué de esa pregunta, me contestaron que el pastor opinaba sobre esto.

La belleza interna es más importante que la belleza externa. Cuida tu apariencia de una manera apropiada. La modestia es importante, pero la Biblia no explica lo que significa esto en cada cultura. No hagas nada para hacer caer a tu hermano. Usa lo que tengas de manera apropiada y vive una vida de gozo. Muchas iglesias están paralizadas y no tienen gozo.

En pleno siglo XXI, ¿deberíamos hablar de una re-visión de nuestro modelo a seguir por excelencia: el que nos dejó Jesús, no sea que con el paso del tiempo se haya arrugado, desgastado… impidiéndonos ver con exactitud su diseño? ¿No habremos distorsionado Su misión?
Algunos tienen conciencias muy blandas y enseguida se sienten culpables; otros tienen conciencias muy duras y no se sienten culpables por nada; entonces debemos ser sensibles los unos con los otros. Algunos ven a Dios como Padre amoroso; otros no son capaces de verlo así, quizás porque tal vez tuvieron un padre malo y por eso ven a Dios como un juez severo. Hay que desarrollar una visión de Dios que sea bíblica.

Yo nunca he escuchado un sermón sobre el versículo que dice que Dios es el dador de toda buena dádiva para disfrutarla de manera abundante. He escuchado miles acerca del sacrificio: Debe haber equilibrio entre los dos. Debemos procurar ser atractivos para los otros, ver intereses en muchas cosas, llenos de gozo, implicándonos en variedad de ministerios. Si somos obsesivos en cuanto a cosas pequeñas, como las apariencias, no somos felices y nos sentimos culpables.

Usted ha realizado viajes por numerosos países. ¿Cuál es su balance personal en relación a la implicación evangélica en la sociedad en la que se inserta?
He conocido a muchos creyentes maravillosos alrededor del mundo, implicados en la sociedad; pero suelen ser minoría. Es un desafío que enfrentamos, pues aunque tenemos la visión de ser sal y luz en la sociedad, lo cierto es que contamos con un número pequeño, todavía desproporcionado, de creyentes implicados en la sociedad donde viven y trabajan.


Entrevista realizada por Jacqueline Alencar, Coordinadora de la revista "Sembradoras" (Iglesia de Paseo de la Estación Salamanca). Traducción de Jo Wilson (GBU)

CONVERSACIÓN GLOBAL DE LAUSANA

En www.lausanne.org/conversation, puede encontrarse ahora en diversos idiomas la Conversación Global de Lausana. Por medio de traducciones hechas por voluntarios y tecnología automatizada, usted podrá conversar con cristianos de todo el mundo sobre temas claves de la evangelización mundial. Aunque las herramientas de traducción automatizada no son perfectas, esto significa que la Conversación Global de Lausana es realmente una conversación global, y creemos que es la primera de esta clase. Este es un momento que Dios nos ha dado.

Su voz debe ser oída. Esta conversación preparatoria ayudará a dar forma a las presentaciones de los oradores de Ciudad del Cabo 2010. Hierro con hierro se aguza, y hay sabiduría en el consejo de muchos. Confiamos en que el Señor utilizará la discusión mundial de su pueblo para impulsarnos, no solo a continuar el diálogo, sino, por medio de ese diálogo, a la estrategia y a la acción, para que todo el mundo escuche el glorioso evangelio de Jesucristo.

Responda a estos artículos, participando con hermanos y hermanas de todo el mundo, en www.lausanne.org/conversation

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